La aventura de Bruno

Deben de ser las 5 y pico de la mañana, Cristina me despierta diciendo: Creo que he roto aguas.
Me despierto de repente, hablamos un poco de cómo se encuentra. Creo que dentro de 4 o 5 horas deberíamos ir al hospital – me dice. Nos levantamos y empezamos a hacer cosas: desayunamos, chocolate, previo bañito de Cristina.

Empiezan las contracciones a ser más frecuentes, pero no son regulares, cada 10, 6, 7, 8 minutos
A eso de las 11 llegamos a Sant Pau caminando, previo dejar ropa antigua en el Punt Verd, entramos con calma, ya sabemos que el día va a ser largo.

En admisiones, nos informan de los siguientes pasos, nos registran y nos hacen ir a una sala de espera, entre 5-10 minutos llaman a Cristina, hablamos con la comadrona, que le hace una primera exploración y comprueba que ha dilatado 2 centímetros, que el cuello del útero aun no se ha borrado del todo, y corroboran que la bolsa de aguas está aparentemente rota.

Nos invitan a pasar a una sala de partos, dónde le conectan los monitores, otra comadrona o enfermera la examina; se nos presenta un residente checo o ruso, no sabría diferenciarlo, acompañado por una chica en práctica que no habla sólo escucha; nos explica un poco qué es Sant Pau.

Nos piden al no estar de parto que dejemos libre esa sala por si llegara alguna parturienta urgente. La zona de partos-ginecología está en obras, 2 operarios intentan arreglar una puerta, gente que entra y sale constantemente; no es el ambiente más idílico pero es lo que hay.

Como sólo llevaba 5 minutos conectada, en un rincón del pasillo vuelven a colocarle a Cristina los monitores, que controlan la frecuencia cardiaca del bebe y la contracciones, las cuales siguen siendo no regulares, al lado una señora que no calla y que está esperando una operación, junto a su hija, que tampoco calla.

Nos dicen que no hay camas, y que al ser un parto que va para largo que es mejor que nos deriven. Delante nuestro hay 5 recién paridas esperando, el resto de camas están ocupadas. Primeras dudas ¿Qué hacemos?
Al ser roturas de aguas, Cristina queda ingresada automáticamente, existe la posibilidad de pedir el alta voluntaria, bajo nuestro propio riesgo. Mientras tanto, conectada a los monitores y con una vía por la que le suministran la 1ª dosis de penicilina por la supuesta infección vaginal por streptococos, medicación que le suministrarán cada 4 horas durante las 30 horas de aventura.

Intentamos agotar todas las posibilidades, para que no nos deriven a la maternitat, el otro centro en Barcelona que tiene protocolo de parto natural. Sant Pau nos queda a 5 minutos de casa, La Maternitat, a media hora en coche, con todos los inconvenientes que conlleva.
Finalmente nos comunican que no podemos irnos a casa, que derivan a Cristina a la Maternitat, en ambulancia, cruzamos toda Barcelona y llegamos a las 14 horas a este hospital situado al lado del campo del Barça.

Hago el ingreso de Cristina, mientras a ella la llevan a Urgencias, zona restringida a acompañantes, porque algunas mujeres pueden sentirse violentas (no lo entiendo), 2 horas en una sala de espera sin noticias de Cristina, finalmente pregunto en información y me dicen que sigue en Urgencias, decido ir a comer algo y fumar.

Cuando vuelvo, justo me están llamando, me llevan a una sala de dilatación, dónde está Cristina de nuevo conectada a unos monitores, me explica que ha estado sola casi todo el rato, en un pasillo sin nada que hacer hasta que en la última media hora la metieron en un box para hacerle monitores y otro tacto.
Los resultados siguen parecidos, las contracciones siguen sin regularizarse y la dilatación no ha avanzado, por lo que deciden administrarle prostaglandina, fármaco que se utiliza para inducir el parto (provoca contracciones y borra el cuello del útero) ya que llevamos 12 horas desde que se rompió la bolsa y por protocolo tienen que hacer algo. En principio, íbamos de parto natural, así que cualquier medicamento que pretendan usar tienen que consultarnos e informarnos siempre.

Más monitores. Las contracciones y el dolor se intensifican en un rato, estamos en una sala de dilatación compartida, aparece otra chica, que lleva salida de cuentas casi 2 semanas y que le ponen lo mismo que a Cristina.

Todo avanza muy lentamente, está de 3 cm aunque el cuello no se ha borrado del todo.
Nos suben a planta para continuar con la dilatación, habitación 112, compartida con otra chica suramericana y su recién nacido, deben de ser las 20:30 más o menos, Cristina empieza a tener contracciones más fuertes y más seguidas, le traen la cena, apenas le da un par de mordiscos a una pera.

Pedimos una pelota gigante, que dicen que ayuda a dilatar y a sobrellevar el dolor.
A eso de las 22:00 volvemos a bajar a la sala de dilatación, de nuevo monitores durante un rato, pero nos mandan de nuevo a planta, las contracciones aunque más dolorosas, siguen sin ser regulares y la dilatación al menos ha llegado a 3 o 4 centímetros, pero nos vuelven a subir a planta hasta que alcance los 10 centímetros de dilatación.

Durante las próximas 5 horas y media, Cristina en diferentes posiciones soportando el dolor de las contracciones cada vez más fuertes, nos vamos quedando dormidos, en intervalos de 10-15 segundos.
A las 03:30 decidimos llamar a la enfermera y volver a pedir traslado a sala de dilatación, bajamos y tras un breve examen nos comunican que la dilatación es de unos 8-9 centímetros.

Nos llevan a una sala de partos, en principio deberíamos estar en una sala para partos naturales, pero están ocupadas; la sala número 6. Los primeros comentarios de las comadronas son alentadores, (“llevas muy bien el parto”, “soportas mucho el dolor”, “eres un ejemplo para otras señoras”).

De nuevo en una pelota sentada, aguantando el dolor; empiezan los primeros síntomas y le piden que empujen, nos dejan solos, la van controlando desde fuera, nos bajan la luz.

Pasan las horas, el sueño vuelve a apoderarse doy cabezazos, no puedo hacer nada, me muero de sueño.
Las comadronas empiezan a preocuparse; las contracciones no son efectivas ya que el cuello sigue sin acabar de borrarse y el bebé no baja; deciden ponerle oxitocina para acelerar el parto; lo que conlleva unas contracciones más dolorosas, al igual que la prostaglandina.

Cristina cada vez que tiene contracciones empuja y empuja, pero el parto no avanza, pide agua.
Viene una doctora que nos comenta que le van a hacer la prueba del ph al bebé, examen de sangre fetal; le pincharán la cabeza a bruno a través de la vagina de Cristina, para comprobar que no hay sufrimiento fetal.
Bruno está en el segundo piso de los 4 que debe descender; este examen sale bien, no hay sufrimiento fetal, me enseñan la cabecita de Bruno a través de un instrumento que parece sacado de un maletín de médico del siglo XIX.

Cristina sigue empujando, pero nada, las contracciones se aceleran, vuelven a hacerle la prueba del ph, examen de sangre fetal, y esta vez sale con unos resultados preocupantes.
Una comadrona, creo que llamada Carme, nos ofrece la posibilidad de la peridural, sopesamos la opción, el cansancio de Cristina es extremo y, tras 29 horas desde el inicio de la aventura, decide que se la pongan, nos comentan que puede facilitar el descenso de Bruno.

Aviso a las enfermeras, me echan de la sala de partos y me mandan ir a desayunar, deben de ser las 08:30, cuando vuelvo a entrar Cristina ya no tiene casi dolor, la peridural actúa rápido. Además, Bruno en lugar de descender, ha vuelto a subir al 1º piso. Le suministran otro medicamento para parar las contracciones, ya que quieren repetirle la prueba a Bruno y quieren saber si son las contracciones las que causan el sufrimiento del bebé.

De nuevo prueba del ph ; vuelve a salir con resultados peligrosos aunque menos preocupantes que los anteriores. Nos informan que van a practicar cesárea porque el parto está estancado, que son demasiadas horas desde la rotura de aguas y que Bruno no puede seguir avanzando.

Anestesia a Cristina, al menos me dejarán estar dentro durante la operación, me visto con ropas de papel, me cubro la cabeza, me lavan y entro en la sala de operaciones, todo está preparado y empiezan, en el momento que me siento al lado de Cristina. No puedo ver nada, creo que tampoco querría.

Durante 20 o más minutos los médicos van haciendo su trabajo, la anestesista va preguntando a Cristina si nota dolor y le va a administrando más o menos anestesia en función de lo que le dice.
Oigo: Anda si además viene con collar (supongo que es jerga médica para decir que Bruno tenía el cordón umbilical enrollado en el cuello),. Son las 10:12, han pasado más de 30 horas desde que Cristina rompió aguas mientras dormía.

Primer llanto, acompañado de un comentario de “anda pero si no llora como un bebé”
La comadrona lo saca y lo veo de reojo, de color lila y peludito. Lo llevan a una especie de calentador, me llaman y puedo verlo por primera vez.

Me preguntan si le ponen ya, la vitamina k, digo que si.
Le ponen un gorro de tela y lo envuelven en una tela verde. Y me dicen, toma es tuyo; no sé cómo cogerlo, se me desliza, está sucio y estoy muy cansado y nervioso. Consigo cogerlo bien y lo llevo dónde está Cristina, los médicos han empezado el proceso de cerrarla.

Pongo a Bruno en sus brazos, los tiene dormidos y sin fuerza y se le resbala, lo colocamos mejor y Bruno, empieza a buscar teta de forma instintiva y se agarra.
Vuelvo a coger a Bruno, que no para de moverse, tiene los ojos muy abiertos; a Cristina se le cierran los ojos.

Me hacen salir, cuando acaban la operación, me cambio y espero fuera, pacientemente, a Bruno le hacen sus primeras revisiones dentro de una incubadora.

Y al cabo de un rato, Cristina sale en la camilla con Bruno en su pecho; estamos los tres una hora en una sala de recuperación; momento que aprovecho para avisar a mi madre y a mi suegra. Sorprendidas y nerviosas, les digo dónde estamos y desde cuando.

Una vez, salimos de la sala de recuperación, nos vamos a la habitación 112, compartida con la chica suramericana. Le ponemos el gorro negro y se queda piel con piel con Cristina.
Aprovecho para salir y airearme, de camino a la salida me encuentro con mi madre y mi suegra, las llevo a la habitación y les explicamos un poco por encima toda la historia.

Salgo fuera, me fumo un cigarro y lloro de alegría, nervios, liberación, emoción.
Estoy muy cansado y Cristina más; mi madre se queda con ella y yo me voy a casa a dormir un poco y a comer, a las 18h he de volver le van a hacer una analítica.
Cuando llego, Bruno está piel con piel con Cristina. Llegan los padres de Cristina y su hermano con su mujer; a eso de las 20:30 viene la pediatra y nos dice que la analítica no ha sido del todo bien y que han de poner antibióticos a Bruno.
Momentos después nos dice que se lo tienen que llevar a una incubadora y que estará en observación durante 3 días.

Nuestro gozo en un pozo. A eso de las 22:30 voy a la zona de incubadoras, dónde Bruno está con niños prematuros de poco peso y tamaño reducido; en la zona de cuidados intermedios. Para llegar a esta zona, cruzas un pasillo, la primera ventana es uci, luego viene semi-uci y posteriormente cuidados intermedios.
A Cristina no le dejan moverse aun, así que no puede venir. Le doy el biberón, lo pongo piel con piel, me informan de las condiciones de visitas: cada 3 horas biberón (teta y biberón cuando viene Cristina). Los padres pueden cambiar a sus pequeños y se puede entrar cuando se quiera, siempre con permiso.

Me voy a casa necesito descansar y Cristina está todavía convaleciente, duermo en casa del tirón 7 horas y me despierto raudo y veloz, taxi de nuevo a la maternitat y primera visita con Cristina a cuidados intermedios.
Los siguientes 3 días son un ir y venir a cuidados intermedios, cambiar pañal, curar ombligo, darle teta y luego biberón. Me he constipado, entro con máscara protectora, para no contagiar a nadie. Previa petición, nos cambian a una habitación individual, pagando claro está.
Por fin, los resultados de la analítica son satisfactorios y nos lo llevan a la habitación individual 031, dónde esa noche duerme en la habitación.

Y al día siguiente nos vamos a casa, es martes han pasado 5 días desde que empezó todo y lo que debería haber sido un parto natural rápido al lado de casa se convirtió en una odisea, con cambio de hospital, horas de contracciones, cesárea, incubadora, antibióticos. En fin lo que Bruno ha decidido…
Desde estas líneas, quisiera agradecer a las enfermeras, comadronas, médicos, pediatras y demás personal de la Maternitat por toda la ayuda recibida.

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